CONSIGUE QUE TUS HIJOS COMAN DE TODO

CONSIGUE QUE TUS HIJOS COMAN DE TODO

Ha llegado el otoño y con él alimentos sabrosos como la calabaza, los espárragos trigueros, las setas o las mandarinas y granadas. Tenemos infinidad de posibilidades para elaborar sabrosas recetas con la gran variedad de alimentos que nos trae esta estación del año.

Pero, ¿tu hijo o hija se niega a probar nuevos alimentos? ¿Cuando ve verdura en el plato cierra la boca y ya no hay quien se la abra? Sea como sea, debemos persistir en nuestra lucha por enseñar a nuestros hijos a comer de manera equilibrada y variada, porque la salud empieza en el plato y a comer de manera saludable también se aprende.

Algunos estudios apuntan a que son necesarios de 10 a 15 intentos antes de que un niño coma y le guste un nuevo alimento. Hemos de tener en cuenta también la forma en la que presentamos estos nuevos alimentos. Siempre evitando camuflar el sabor, podemos decorar el plato con verduras formando una cara sonriente, o agruparlas por colores, introduciendo un único nuevo alimento cada vez. Seguro que tenemos más éxito de esta forma que si les ponemos una montaña de menestra en el plato con diferentes verduras que nunca han probado.

No renuncies a fomentar hábitos alimenticios saludables en tus hijos. Aquí te dejamos cinco trucos más para seguir intentándolo.

1. SÉ EL MODELO A SEGUIR

Los niños tienden a modelar los hábitos alimenticios de sus padres. Si incluyes en tu alimentación verduras, frutas, cereales integrales y productos lácteos bajos en grasa, probablemente tus hijos también los consuman. Si no es así, no te preocupes, como adulto siempre estás a tiempo de reeducar tus papilas gustativas. Quizás ha llegado el momento de mejorar la alimentación de toda la familia.

2. ALIMENTACIÓN POSITIVA

Evita sobornar a tus pequeños con los alimentos ya que puedes provocar en ellos asociaciones negativas con los mismos. Cuando le dices a tu hijo que no puede levantarse de la mesa e ir a jugar hasta que no se acabe el brócoli, el brócoli pasará a ser algo negativo y a evitar a toda costa. Con la comida sí se juega. Jugar con la comida no es una distracción, es una parte del proceso de aprendizaje que les hace familiarizarse con los alimentos, propiciando que coman de forma más variada. Se mancharán, ¡pues claro! son niños, pero las manchas se limpian y una relación sana y positiva con la comida es más importante.

3. DEJA QUE ELIJA. OFRECE VARIEDAD

A los niños les gusta sentir que tienen el control, así que ofréceles muchas opciones saludables y deja que elijan lo que más les guste.  Por qué no probar con el arroz integral y que el pequeño elija el acompañamiento, aguacate, zanahoria, coliflor, ¿qué le apetece más hoy? Podéis probar también a elaborar el menú semanal juntos.

4. POCO A POCO

Si tu hijo rechaza las verduras, puedes intentar introducirlas camufladas. Si no le gusta la leche y te preocupa su ingesta de calcio, puede tomar un yogur, o puede elegir sus frutas preferidas y merendar un batido. Por supuesto no podemos servir siempre ingredientes saludables de manera oculta, pero podemos utilizar esta táctica para que se acostumbre al sabor. ¿Por qué no cenar una divertida “tortilla verde” (de espinacas) hoy? No intentemos de repente comer de manera saludable y cambiar radicalmente la alimentación. Vamos poco a poco e ingrediente a ingrediente, sin prisas, estamos aprendiendo a comer de manera saludable y esto es para toda la vida, así que no hay prisa. 

5. DEJA QUE TUS HIJOS ENTREN EN LA COCINA

Elaborad juntos la lista de la compra. Deja que elijan las frutas y verduras en la tienda. Podemos incluso plantar un pequeño huerto en casa. Las zanahorias son una de las hortalizas que puedes plantar en casa de manera más sencilla y práctica. Además pueden cultivarse todo el año. ¡Imagina la ilusión cuando puedan comer sus propias zanahorias! Involucralos además en las tareas de la cocina, pueden lavar y cortar verduras (según la edad), batir huevos para una tortilla, remover las mezclas que no estén calientes, programar el robot de cocina, siempre supervisado por un adulto.

En definitiva, cuando se trata de ayudar a tu hijo a probar nuevos alimentos, debes ser persistente pero sin insistir demasiado y sobre todo tener mucha paciencia. Y recuerda que cada niño es diferente, lo que funciona para un niño puede no funcionar para otro. No te rindas. Al final, seguramente acaben disfrutando de un buen plato de verduras al vapor.

LUCÍA YAGUE MAYANS

PROFESORA DE SECUNDARIA Y BACHILLERATO

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