ADOLESCENTES Y EL SÍNDROME DE LA CARA VACÍA

ADOLESCENTES Y EL SÍNDROME DE LA CARA VACÍA

Ya sea por la preocupación por el virus, la presión social, la timidez o el acné, algunos jóvenes adolescentes se resisten a quitarse la mascarilla.

Tras las vacaciones de Semana Santa y Pascua las mascarillas van a desaparecer de las aulas después de dos años en los que han dificultado las relaciones entre alumnos, con sus profesores e incluso el aprendizaje. 

Aunque para la mayoría de los jóvenes va a ser motivo de celebración solo hace falta echar un vistazo a twitter para darse cuenta de que hay un gran número de alumnos por otra parte que sienten pavor a quitárselas, y los motivos son varios.

Les preocupa que se les considere menos atractivos, el acné que ha empeorado con el uso de las mascarillas o los brackets que se han puesto durante la pandemia hacen que no quieran dejar su cara al descubierto. Les preocupa a algunos también enfermar o hacer enfermar a sus familiares. 

Los jóvenes se encuentran en un periodo de desarrollo en el que se vuelven hipersensibles a lo que los demás piensen de ellos y se preocupan especialmente por su aspecto. A partir de la preadolescencia y la adolescencia temprana, los niños suelen desarrollar lo que los psicólogos llaman un “público imaginario” que les hace sentir que hay un foco de atención sobre ellos y sus defectos. 

Las redes sociales no han hecho sino empeorar la preocupación de los adolescentes por su apariencia y por ser juzgados que ya sufrían antes de la pandemia.

La idea de que alguien pueda ocultar los defectos faciales bajo la mascarilla está presente en las redes sociales. Un ejemplo claro de esto lo podemos ver en TikTok con su reto #maskfishing en el que compañeros de colegios e institutos se bajan las mascarillas en el vídeo y sus rostros son calificados. “¿Am I a maskfishing?” se preguntan, lo cual viene a cuestionar si se ven mejor con mascarilla o sin ella.

Incluso ahora que va a desaparecer la obligación de llevar mascarilla, la presión de los amigos y compañeros y el continuo debate de si deben llevar la mascarilla o no está provocando ansiedad en los adolescentes. Entender lo que estos jóvenes están viviendo emocionalmente puede ayudar a los padres y a los niños a superar la transición.

¿Cómo podemos padres y profesores ayudarles a lidiar con estos sentimientos?

1. Valida sus sentimientos

Ahora que las mascarillas no son obligatorias podemos tener la tentación de decir a los adolescentes que no se preocupen, que a nadie le importa su aspecto y que es una tontería no quitarse la mascarilla por su imagen. La mejor estrategia es validar sus sentimientos. Pregúntale qué está pensando, cómo se siente y presta mucha atención a las emociones que demuestra.

2. Ponle nombre a sus sentimientos.

Ayúdale a etiquetar el sentimiento: Parece que estás ansioso o cohibido. Los adolescentes están preparados para sentir emociones intensas, así que lo que nos puede parecer demasiado dramático es normal para ellos.

3. Recuérdale que no está solo en esto.

Hazle entender que aunque crea que no, sus compañeros y amigos están en el mismo barco y anímalo a hablar con ellos. Los jóvenes adolescentes tienden a pensar que son los únicos que experimentan cosas que nadie más puede entender, pero se ha comprobado que se sienten menos aislados si comparten sus miedos y preocupaciones con compañeros que estén pasando o hayan pasado por algo similar.

4. En caso de que sea necesario, buscad ayuda.

Si la ansiedad que sufre tu hijo o alumno es tan grave que sientes que no puedes ayudarles, busca la ayuda de un experto, psicólogo, orientador etc.

En definitiva, debemos tener paciencia durante el proceso de eliminación de las mascarillas y respetar el ritmo de cada joven,  igual que nos adaptamos progresivamente al uso de las mismas, nos tendremos que adaptar a no llevarla.

Lucía Yagüe Mayans. Profesora de Secundaria y Bachillerato

No Comments

Post A Comment